Para graficar el punto de congelación de los diferentes líquidos te comento los siguiente datos: el nitrógeno se vuelve sólido a 210 grados bajo cero, el alcohol puro lo hace casi a la mitad a los 114 grados bajo cero y por eso el vino se congela a mayor temperatura, que está formado por más de mil elementos y, sobre todo, agua.
Como los vinos no son todos iguales tienen diferentes grados de congelación, y es por eso que los especialistas recomiendan una cuenta que puede servir para saber cuándo puede congelarse tu vino. Es necesario identificar la graduación alcohólica del vino y dividirlo entre dos. Entonces si lo pasas a números negativos tendrás a cuál temperatura comienza su congelación. Por ejemplo, si el vino Malbec tiene 14 grados, comenzará a solidificarse a los 6.5 grados bajo cero.
Una vez que el vino esté descongelado, con los consejos que veremos a continuación, se podrá observar que aparecieron unas partículas que estarán en suspensión si agitamos la botella y que se precipitarán al fondo si dejamos reposar el vino. Eso que observas se llaman tártaros, que con el frío alteran su composición y por eso se vuelven visibles. Se podrían eliminar fácilmente filtrando el vino con un filtro de papel de los que se utilizan para hacer café.
Además, otro efecto de la congelación, es que el agua y el alcohol se van a separar y, de esta manera, se verá afectada las características organolépticas respecto al vino antes de congelarse.
Qué hacer con un vino congelado
Para comenzar a descongelar el vino es necesario retirarlo del freezer y dejar que se descongele de manera lenta. Para eso puedes colocarlo en la parte baja de la heladera, ya que si la dejas fuera el golpe de calor puede provocar un resultado indeseado. Tampoco se recomienda acelerar el proceso acercándolo a una fuente de calor o colocándolo en agua caliente.
El vino si se podrá consumir, pero existe la posibilidad de que ya no tenga el mismo sabor que tenía antes de haberse congelado. Y al hablar de posibilidades, también puede ser que esté igual de rico. Otra opción viable es la de utilizar el vino para preparar tragos o en sangría, ya que la mezcla con otros sabores le dará un toque especial.
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Hacer cubos de vino para cocinar es una buena opción.
Es por eso que si cuando lo destapas sientes que no vale la pena consumirlo, no olvides que una buena alternativa es guardarlo para cocinar. También puedes colocarlo en una cubetera de hielo que, luego, puedes utilizar para incorporar a la gastronomía.