La salsa de tomate es ampliamente usada para pastas, pizzas, guisos, por eso su receta debe ser única. Para esto, existe un truco culinario que pocos conocen: agregar bicarbonato de sodio a la salsa de tomate. Te cuento por qué mejora el sabor y la textura de la salsa.

¿Qué hace el bicarbonato en la salsa de tomate?

El bicarbonato de sodio es un alcalinizante que ayuda a reducir la acidez de los tomates. Los tomates, aunque deliciosos, son naturalmente ácidos debido a los compuestos como el ácido cítrico y el ácido málico que contienen.

Cuando se cocinan en una salsa, esta acidez puede resultar en un sabor algo amargo o en una sensación "agrietada" en el paladar.

Por qué hay que ponerle bicarbonato a la salsa de tomate y para qué sirve (1).jpg

El bicarbonato, al ser alcalino, contrarresta esa acidez, suavizando el sabor de la salsa y dándole una textura más agradable. De hecho, este ingrediente tiene la capacidad de cambiar el pH de la salsa, lo que no solo mejora su sabor, sino que también hace que los ingredientes se mezclen mejor, resultando en una salsa más suave y equilibrada.

¿Cómo se usa el bicarbonato en la salsa de tomate?

Solo basta con agregar una pequeña cantidad, usualmente entre 1/4 y 1/2 cucharadita de bicarbonato por cada litro de salsa, mientras la salsa está cocinándose. Es importante hacerlo poco a poco, ya que agregar demasiado puede afectar el sabor de la salsa.

Después de añadir el bicarbonato, verás cómo la salsa comienza a burbujear y a liberar dióxido de carbono, lo cual es una señal de que el bicarbonato está reaccionando con los ácidos de los tomates.

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Este proceso es completamente normal y forma parte del truco para suavizar la salsa. A medida que la salsa se cocina, el burbujeo disminuirá, y el sabor ácido se reducirá significativamente.

Beneficios

  • Mejora la textura: hace que los tomates se cocinen de manera más uniforme, evitando que la salsa quede demasiado espesa
  • Reduce la acidez estomacal
  • Evita la amargura: La salsa de tomate, especialmente si se ha cocinado por mucho tiempo, puede desarrollar un sabor amargo debido a la reducción de los tomates. El bicarbonato ayuda a equilibrar esos sabores y hacer que la salsa sea más sabrosa.