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El bicarbonato, al ser alcalino, contrarresta esa acidez, suavizando el sabor de la salsa y dándole una textura más agradable. De hecho, este ingrediente tiene la capacidad de cambiar el pH de la salsa, lo que no solo mejora su sabor, sino que también hace que los ingredientes se mezclen mejor, resultando en una salsa más suave y equilibrada.
¿Cómo se usa el bicarbonato en la salsa de tomate?
Solo basta con agregar una pequeña cantidad, usualmente entre 1/4 y 1/2 cucharadita de bicarbonato por cada litro de salsa, mientras la salsa está cocinándose. Es importante hacerlo poco a poco, ya que agregar demasiado puede afectar el sabor de la salsa.
Después de añadir el bicarbonato, verás cómo la salsa comienza a burbujear y a liberar dióxido de carbono, lo cual es una señal de que el bicarbonato está reaccionando con los ácidos de los tomates.
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Este proceso es completamente normal y forma parte del truco para suavizar la salsa. A medida que la salsa se cocina, el burbujeo disminuirá, y el sabor ácido se reducirá significativamente.
Beneficios
- Mejora la textura: hace que los tomates se cocinen de manera más uniforme, evitando que la salsa quede demasiado espesa
- Reduce la acidez estomacal
- Evita la amargura: La salsa de tomate, especialmente si se ha cocinado por mucho tiempo, puede desarrollar un sabor amargo debido a la reducción de los tomates. El bicarbonato ayuda a equilibrar esos sabores y hacer que la salsa sea más sabrosa.