Los chismes en el trabajo nos atraen, y muchas veces no sabemos por qué. Por más de que no queramos enredarnos en escándalos, los mismos siguen llegando a nuestros oídos.
Los chismes en el trabajo nos atraen, y muchas veces no sabemos por qué. Por más de que no queramos enredarnos en escándalos, los mismos siguen llegando a nuestros oídos.
Un estudio realizado por el Open Journal Of Medical Psychology asegura que el chisme es vida, ya que escuchar y compartir un chisme puede mejorar nuestra salud.
Escuchar o compartir un chisme en el trabajo, en la escuela o incluso en diversos ámbitos de la vida aumenta nuestra felicidad. El cerebro recibe señales que nos hacen sentir bienestar y menos estrés.
Además, el chisme fortalece vínculos. Por ejemplo, si en el trabajo tienes un compañero/a con quien siempre compartís los chistes, entonces se fomentará la confianza y la cooperación, pero siempre tienes que estar en alerta, ya que no sabes en qué momento los chismes puedan ser sobre tu persona.
Compartir un chisme también sirve para liberar tensiones, enojos y hasta para desahogarte. Esta situación te ayudará a calmarte sin pelear. Además, está comprobado que compartir un chisme ayuda a saber cómo relacionarnos con los demás, ya que facilita entender cómo nos llevamos mejor con otras personas.
También podemos mencionar que el hecho de saber que en tu trabajo los chismes vuelan, es más probable que las personas no actúen de mala manera o que sean egoístas, ya que tendrán miedo de convertirse en el chisme del lugar.
El psicólogo Mark Leary confirma que hablar con los demás y compartir un chisme es un instinto básico humano, ya que vivimos en grupos y dependemos de ellos para sobrevivir. Es por ello que siempre tenemos la necesidad de tener en nuestro poder la mayor cantidad de información posible sobre los demás.