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Este agujero es cuna de muchos secretos, como el revelado por el descubrimiento.
El análisis meticuloso de las capas sedimentarias extraídas permitió a los científicos determinar con precisión la cantidad de ciclones tropicales ocurridos desde hace 5.700 años. Durante este período, el núcleo de sedimentos reveló que entre cuatro y dieciséis tormentas tropicales y huracanes pasaron por el Gran Agujero Azul cada siglo.
La investigación publicada en la revista Geology presenta datos contundentes. En las últimas dos décadas, los investigadores encontraron evidencia de nueve tormentas tropicales que atravesaron la misma región, lo que representa un aumento sin precedentes en la frecuencia de estos fenómenos atmosféricos en el océano.
El equipo identificó que la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) experimentó una migración constante hacia el sur durante milenios. Esta zona cercana al ecuador, donde confluyen los vientos alisios de ambos hemisferios, juega un papel fundamental en la formación de ciclones en el océano.
Factor humano en el descubrimiento
Temperaturas superficiales marinas más elevadas debido al cambio climático causado por actividades humanas provocan el reciente aumento de tormentas tropicales, según el estudio. El calentamiento global durante la Era Industrial, acompañado por temperaturas oceánicas en rápido ascenso y eventos de La Niña más intensos, crea condiciones ideales para el desarrollo e intensificación rápida de estos fenómenos.
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El estudio arrojó datos contundentes.
Las proyecciones realizadas por los científicos resultan preocupantes para el Caribe. Los investigadores predicen que hasta 45 tormentas tropicales y huracanes podrían impactar la región antes de finalizar el siglo XXI, una cifra que excede ampliamente cualquier registro histórico anterior documentado en el núcleo sedimentario.
El descubrimiento proporciona una nueva perspectiva sobre los efectos del cambio climático en fenómenos meteorológicos extremos. Schmitt enfatizó que este elevado número "supera enormemente lo que ha ocurrido en los últimos 5.700 años" y atribuyó este incremento directamente a factores antropogénicos.
La metodología empleada por los investigadores de Belice resultó innovadora. Analizaron las capas de sedimentos como quien cuenta los anillos de un árbol, permitiéndoles reconstruir con gran precisión el historial de tormentas en el océano Caribe durante milenios y establecer comparaciones con la actividad ciclónica actual.