Como es una especie nativa de regiones tropicales, prefiere humedad constante pero tiene una tolerancia moderada a la sequía. Se aconseja regar cada 1 a 2 semanas, manteniendo el suelo ligeramente húmedo pero sin encharcar. Crece óptimamente al aire libre con niveles de humedad gestionados cuidadosamente, especialmente durante la temporada activa de crecimiento.
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Una de las características más distintivas de esta planta es que sus flores cambian de color.
El jazmín del paraguay presenta flores vibrantes que cambian de color diariamente. En lo que respecta a la poda, se debe realizar a principios de la primavera para estimular la floración, mejorar la circulación del aire y mantener el tamaño. Es imprescindible evitar la poda excesiva y asegurarse de hacer cortes limpios para prevenir enfermedades. La poda regular promueve un crecimiento saludable y extiende los períodos de floración.
Si quieres propagar un jazmín paraguayo, deberías utilizar esquejes sanos, aplicando hormona de enraizamiento. Planta en un suelo bien drenado, manteniendo la humedad y el calor, evitando la luz solar directa. Una vez que comience a crecer, la planta ofrecerá una floración en primavera y, en ocasiones, una segunda floración en el fin del verano.