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La lavanda es una planta que puede sembrarse fácilmente en maceta.
Si tienes muchas semillas y solo quieres sembrar las que estén en óptimas condiciones, los expertos en jardinería indican que existe un truco para comprobar el buen estado de las mismas: sumergirlas en un vaso de agua durante 24 horas. Luego de este tiempo, las que estén hundidas germinarán, mientras que las restantes deberás desecharlas.
Una vez plantadas las semillas de lavanda, tendrás que cubrirlas con una capa fina de sustrato y humedecerlas de nuevo con un pulverizador. La maceta debe colocarse bajo el sol, en horas donde no impacte con fuerza (mañana o atardecer). Transcurridas unas pocas semanas notarás cómo la planta comienza a florecer.
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Aprende a cultivar lavanda con estos consejos de jardinería.
Cuando las flores de lavanda ya sean de buen porte, tendrás que regar el sustrato cada vez que esté seco, evitando así que se encharquen. Además, la maceta tendrá que recibir, al menos, seis horas de iluminación directa. Por último, para fomentar el desarrollo de la planta, será necesario dotarla de nutrientes como el potasio, lo que hará que el ejemplar sea fuerte y resistente.
Por último, y no menos importante, para tener una lavanda frondosa, recuerda la importancia de su poda.