La ciencia médica alcanzó un logro extraordinario al crear un implante cerebral que convierte la actividad neuronal en palabras audibles para personas con parálisis severa. Ann Johnson, quien perdió la capacidad de habla tras sufrir un ACV en 2005, ahora puede comunicarse gracias a esta tecnología experimental que conecta su cerebro directamente a una computadora.

El dispositivo, denominado interfaz cerebro-computadora, fue colocado quirúrgicamente en la corteza motora de Johnson, la región cerebral que controla el movimiento físico. Los investigadores registraron las ondas cerebrales mientras ella pensaba las palabras que deseaba expresar, logrando traducirlas en voz sintética mediante avances en inteligencia artificial.

La ciencia que restaura el habla a víctimas de parálisis

El equipo científico utilizó algoritmos similares a los que potencian asistentes virtuales como Alexa y Siri, según explica Gopala Anumanchipalli, científico computacional de la Universidad de California en Berkeley. "Descubrimos que podíamos decodificar datos neuronales y, por primera vez, permitir la transmisión de voz casi sincrónica", afirmó en declaraciones publicadas en Nature Neuroscience.

Anteriormente, el sistema presentaba un retraso de aproximadamente ocho segundos para decodificar los patrones cerebrales y expresar oraciones completas. Christian Herff, neurocientífico computacional de la Universidad de Maastricht que no participó en el estudio, comparó aquella versión con una conversación por texto: "Escribo una oración, tú escribes una oración, y necesitas tiempo para escribir otra. No fluye como una conversación normal".

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El revolucionario implante creado por la ciencia, en funcionamiento.

El revolucionario implante creado por la ciencia, en funcionamiento.

La versión mejorada identifica continuamente palabras a partir de la actividad cerebral y las traduce en habla en aproximadamente tres segundos. "No espera a que termine una oración, la procesa sobre la marcha", explicó Anumanchipalli, destacando la naturalidad del proceso comunicativo que ahora permite el dispositivo.

Durante el entrenamiento del sistema, los investigadores pidieron a Johnson que articulara frases que aparecían en una pantalla de una lista de 1.024 palabras. La inteligencia artificial aprendió a interpretar la actividad cerebral resultante en incrementos continuos de 80 milisegundos, convirtiendo la intención de habla en oraciones fluidas.

Neuroimplantes tras ACV: progresos notables en ciencia médica

El sistema mostró un rendimiento notable cuando el equipo lo probó con palabras fuera de los datos de entrenamiento, demostrando que realmente estaba aprendiendo los componentes básicos del sonido y la voz, según Kaylo Littlejohn, investigador del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación de UC Berkeley.

A pesar de las notables mejoras respecto a pruebas anteriores, el dispositivo aún no alcanza la naturalidad del habla humana regular. Produce entre 47 y 90 palabras por minuto, mientras que las personas suelen hablar alrededor de 160 palabras por minuto.

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Edward Chang, coautor del estudio y neurocirujano de la Universidad de California en San Francisco, expresó optimismo sobre el desarrollo de esta tecnología: "Así es donde estamos ahora. Pero pueden imaginar que, con más sensores, mayor precisión y procesamiento de señales mejorado, estas cosas solo van a cambiar y mejorar".

Los avances en inteligencia artificial continúan expandiendo las posibilidades para personas con parálisis y dificultades comunicativas, abriendo nuevas perspectivas para quienes han perdido la capacidad de expresarse verbalmente debido a condiciones médicas graves.