Ahora, con un estado de salud muy bueno y con sus capacidades para sobrevivir por si sólo recuperadas, los especialistas indicaron que están dadas las condiciones para que vuelva a la vida de la que nunca debió haber sido alejado.
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El intendente de Capital, Ulpiano Suarez, con un peluche en el anuncio de la liberación del tortugo Jorge.
Foto: Matías Pascualetti/ Radio Nihuil
Muchos esperaban que su liberación fuera desde la playa, pero será de una manera controlada y lo menos estresante para el tortugo Jorge. Además, tendrá un sistema de monitoreo y personal del Conicet serán los encargados de ver cómo avanza en su nueva vida.
Cómo será la reinserción al mar del tortugo Jorge
El especialista marino Alejandro Saubidet explicó que este es el momento ideal para liberarlo al océano debido a una "ventana temporal en la parte ambiental" que tiene que ver directamente con la temperatura del agua que es más alta hasta avanzado el mes de mayo y luego baja varios grados.
Detalló que el operativo está organizado con personal de Prefectura Nacional, quienes llevarán en una embarcación al tortugo Jorge mar adentro. El animal estará dentro de una caja, la cual será bajada cuidadosamente al mar para el momento de la liberación.
Así lo explicó Saubidet en la Municipalidad de Capital:
Embed - El tortugo Jorge será liberado al mar el martes 8 de abril si están dadas las condiciones del tiempo
Cuando la caja sea abierta, buzos del Aquarium de Mar del Plata estarán bajo el agua para recibirlo y evaluar su comportamiento. "No es complejo, pero requiere de cuidados", aseguró Saubidet en una conferencia de prensa dada en la Municipalidad de Mendoza. Nadarán con el tortugo Jorge durante un rato hasta que sepan que puede seguir su rumbo solo.
De todas formas será monitoreado por el Conicet por varios días para ver cuál es su recorrido y hacia dónde va. En caso de notar alguna anomalía, posiblemente tomen alguna medida para evitar que le pase algo malo.
La rehabilitación del tortugo Jorge en Mar del Plata
Durante los dos años y medio que estuvo en el Aquarium de Mar del Plata, los especialistas marinos trabajaron con él para que se acostumbrara a estar en un espacio más grande al que vivió durante 38 años, lo que provocó que su musculatura estuviera algo debilitada.
En una pileta más amplia y con agua del océano de verdad, el tortugo Jorge recuperó movilidad y comenzó a nadar a mayor profundidad, lo que era el primer desafío que enfrentaba.
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Después de varias décadas, el tortugo Jorge volvió a cazar para alimentarse, un paso fundamental para su liberación.
Luego, lo pasaron a un estanque con más amplitud aun y mayor profundidad, donde dio otro paso fundamental para su rehabilitación: alimentarse por si solo. Esto también fue un entrenamiento donde a un palo colocaban alimento el cual movían de un lado hacia otro para que Jorge lo siguiera como si tuviese que cazar.
Además, comenzó a convivir con otras especies y luego de un tiempo confirmaron que ya comía por sí solo animales vivos que había en ese mismo lugar. Este comportamiento del tortugo Jorge se mantuvo, lo que indicó que ya estaba adaptado para retomar su vida en libertad.
La vida del tortugo Jorge en cautiverio
El animal marino sorprendió a todos en 1984 cuando apareció en Bahía Blanca. A pesar de su gran tamaño, lo resguardaron para mantenerlo a salvo y no se animaron a lanzarlo nuevamente al mar por temor a que muriera.
Pero tampoco podían tenerlo allí porque no había un lugar adecuado para él. Averiguaron en varias provincias hasta que Mendoza, que ya tenía el Acuario en la Ciudad, decidió recibirlo.
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Miles de chicos vieron al tortugo Jorge en el Acuario de Mendoza, donde vivió 38 años.
El problema fue que el recito para él era muy pequeño, pero siempre se lo vio activo y bien, aunque todos sabían que no era la vida que se merecía. Al poco tiempo de estar en Mendoza lo bautizaron como el tortugo Jorge y fue visitado por miles de niños que eran llevados con sus escuelas para conocerlo.
Años después, le hicieron un espacio un poco más amplio para él con agua marina artificial y con muy poca profundidad, por lo que no tenía mucho espacio para recorrer. Además, tuvo que ser alimentado, por lo que también perdió la capacidad de valerse por sí mismo.
Así fueron los 38 años que el tortugo Jorge vivió en Mendoza, adaptado a un espacio muy reducido para su vida, observado y amado por miles chicos y grandes, y con muchos cuidados por parte de sus veterinarios, pero ahora con la gran oportunidad de nadar libremente en el océano.