Esta implementación limitaría las interrupciones y haría que el uso del videoarbitraje sea más estratégico, similar a lo que ocurre en deportes como el tenis, el hockey sobre césped, o el fútbol americano.
Otra modificación importante tiene como principal impulsor al entrenador francés Arsène Wenger, quien desde hace tiempo aboga por un cambio en la norma del fuera de juego (Offside). Su propuesta indica que un jugador solo estaría en posición adelantada si todo su cuerpo se encuentra por delante del último defensor, lo que favorecería a los atacantes y reduciría la cantidad de fueras de juego sancionados por milímetros, una de las principales críticas al reglamento actual.
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Se buscará aprobar que para sancionar el fuera de juego, la totalidad del cuerpo supere la línea del último defensor.
Por último, también se estudia mejorar la transparencia en la toma de decisiones arbitrales y optimizar el tiempo de juego efectivo. Se busca que los árbitros expliquen sus fallos a través de un micrófono luego de consultar el VAR, algo que ya ha sido probado en algunos torneos.
Además, se propone que el reloj se detenga en casos de lesiones de gravedad o revisiones prolongadas, evitando así pérdidas deliberadas de tiempo. Estos cambios podrían marcar una nueva era en el reglamento del fútbol.