cristina graboisa
Otros tiempos. Cristina Kirchner y Juan Grabois.
En realidad nadie lo llamó oficialmente para esas tareas, pero él creyó que la causa peronista merecía de su parte meterse al barro para convocar a la reflexión a los compañeros dirigentes que deberían estar todos juntos actuando en contra "del Maligno en la tierra" como él llama ahora a Javier Milei.
Intenta así devolver el agravio que el libertario le supo zampar al papa Francisco. Recordemos, de paso, que Néstor Kirchner no podía ni ver a Jorge Bergoglio cuando éste fungía como arzobispo de Buenos Aires y solía inquietar al santacruceño presidente con unas homilías que lo sacaban de quicio.
La jactancia
Con jactancia poco cristiana, Grabois, que lidera el sector interno Frente Patria Grande, venía explicando que él es "quien mejor mide en el PJ luego de Cristina y de Axel". Y, como esos vendedores que suben a los micros ofreciendo un producto de amplio espectro, había abundado diciendo que quería ser "un facilitador, un componedor, un conciliador".
Es más, saltándose la fiera realidad, había aventurado que en sus oficios de mediador iba "a tener un éxito bárbaro". Fresco, no dudó, de paso, en ofrecerse como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires o, en su defecto, encabezar la lista para senadores de la Ciudad de Buenos Aires. Un humilde.
Lo concreto es que los amanuenses de Cristina Kirchner y los de Axel Kicillof no le dieron ni la hora a Grabois. Mire usted si Cristina va a aceptar que un hijo de vecino le venga a sugerir lo que debe hacer. Ella actúa como si tuviera trato directo con el Señor.
Todo este mambo lo ha puesto a Grabois de los pelos y le ha llevado a decir eso de que tiene los testículos repletos. Pero también le ha servido para hacer alharaca en algunos medios. Desde los púlpitos del streaming ha asegurado que "estos se creen todos genios y no se dan cuenta de que por esta mierda que están haciendo van a llevar al peronismo a chocar".
zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, OCTUBRE 29: La presidenta Cristina Kirchner junto al ministro Axel Kicillof durante el acto que se desarrolla esta tarde en la casa de gobierno. Foto NA: DAMIAN DOPACIOzzzz
Axel Kicillof y Cristina Kirchner no le dieron ni la hora a Juan Grabois, quien se ofreció como conciliador entre ambos en pos del perionismo.
Hacer de bueno
En esos berrinches mediáticos, que él ha aprendido a manejar con creciente habilidad, ha advertido que no hablará más con ninguno de los vicarios de Cristina y Axel ¿Con los dueños del circo, sí? Veremos. Hay que admitir que en medio de toda esa caterva de políticos de ocasión que se subieron al tren del libertarismo en 2023, Grabois aparece -políticamente hablando- como una personalidad.
Sabe expresar ideología, es pagado de sí mismo, hace de bueno y a veces suele convencer de que realmente es hábil cristiano porque Dios lo está guiando. Ha creado un personaje y lo está alimentando. Aprendió mucho de ese político argentino llamado Jorge Bergoglio que no por nada llegó al Vaticano a hacer lío y que desde hace 12 años viene nadando en medio de la voracidad de los tiburones del Vaticano.
Hasta hace un tiempo Grabois prefería referenciarse como "dirigente social", como laburante de la "economía popular", ahora está cayendo en la cuenta de que debe empezar a girar hacia la figura del político si es que quiere modificar cosas y hacer pata ancha en el peronismo.
En estas jornadas de "pelotas llenas", Juan Grabois dijo: "Voy a hacer una amenaza a las partes: o se ponen rapidito a resolver eso (la falta de unidad en el PJ) o nosotros vamos a poner todo el poder de fuego que tenemos para enfrentar esa forma de hacer política". Cristina todavía está temblando de miedo.