Cuando apretamos el acelerador en un día caluroso, el rendimiento del intercooler puede disminuir. El Toyota contrarresta este efecto mediante ciclos programados: 5 segundos de pulverización seguidos por 5 segundos de pausa, completando un ciclo total de 150 segundos.
Para alimentar este sistema, la marca japonesa instaló un depósito de 3,7 litros en el maletero, bajo la bandeja del piso. Los técnicos de Toyota recomiendan vaciar este compartimento cuando el vehículo permanecerá sin uso prolongado, evitando problemas en los inyectores del sistema.
La eficiencia del turbo mejora sustancialmente gracias a esta solución, pues mantiene el aire que ingresa a los cilindros a temperatura óptima. Esta innovación permite que el GR Yaris aproveche cada caballo de potencia en todo momento.
Evolución de un clásico de Toyota
El incremento de potencia no llegó solo. El GR Yaris pasó de 261 a 280 CV y elevó su par máximo hasta 390 Nm, mejorando en 30 Nm respecto al modelo anterior. La firma japonesa también reforzó el chasis con más puntos de soldadura.
yaris.jpg
El Motor del Toyota GR yaris tiene un legado competitivo.
La experiencia de conducción alcanza otro nivel gracias a los muelles más rígidos y un tornillo adicional en las copelas delanteras de la suspensión. Estos cambios transforman el comportamiento del Toyota en situaciones límite, acercándolo aún más a la experiencia de un coche de carreras.
El sistema de refrigeración del intercooler no es casual. Toyota buscó la máxima eficiencia del propulsor tricilíndrico de 1.6 litros, especialmente en condiciones extremas donde otros deportivos sufren pérdidas temporales de potencia.
Estas mejoras técnicas demuestran el compromiso de Toyota por trasladar su experiencia en carreras a los modelos de calle. El GR Yaris establece un nuevo estándar entre los deportivos compactos y confirma que la tecnología del automovilismo puede implementarse exitosamente en vehículos de producción.