A la hora de mostrar las pruebas de su afirmación, Merena empezó por comparar diferencias de trazo en la etiqueta: es que mientras en una botella puede leerse la marca El Enemigo, en la restante las letras dibujadas son más finas.
Pero no fue lo único. En la contraetiqueta se observaron faltas de ortografía y hasta cambiaron el nombre Adrianna por "Adianna".
Todo eso llevaron al denunciante a convencerse de que había sido engañado.
Embed - Diego Merena en Instagram: "Muchas veces, las cosas no son lo que parecen… No hay que dejarse engañar, y defender el esfuerzo genuino de quienes todos los días trabajan por una industria en crecimiento y con calidad de nivel mundial. @elenemigowines @alevigilmalbec @adriannacatena #winlover #vinoargentino #erroresquematan #garketing"
Qué dijo el afectado
Más allá de que la denuncia no trascendió de la publicación en la red social, apenas conocido la irregularidad que configuraría un ilícito los abogados de la bodega tomaron cartas en el asunto.
Diario UNO consultó al respecto al propio Vigil. La respuesta vino con algo de ironía acerca de la situación y lo que implica.
"El tema está en manos de la Justicia Federal. Al menos ya somos Louis Vuitton", soltó el enólogo y empresario, haciendo referencia a lo que pasa con marcas que ya trascendieron ciertos límites de la fama y se arriesgan a ser "copiadas".
Por ahora se desconoce el volumen del vino "trucho" que podría circular en puntos de venta y afectar comercialmente a la línea El Enemigo y la bodega maipucina. Ni se han registrado, momentáneamente, más casos parecidos.
Vinos truchos: la historia se repite
Lo cierto es que si bien el caso de El Enemigo se circunscribe al mercado argentino, la falsificación de etiquetas de vino vuelve a ser un tema visible en el país después de casi 3 años.
En septiembre de 2022, un megaoperativo de personal de Aduanas y la ex AFIP (hoy ARCA) desbarató en el límite con Brasil un cargamento de 1.900 botellas de vino en esa condición de 3 marcas: Mosquita Muerta, Tocornal y Alma Negra.
Un camión con ese envío estaba a punto de cruzar al vecino país cuando fue detectado en la localidad fronteriza de Bernardo de Irigoyen (Misiones), lo que en aquel momento era mercadería por casi $28 millones que quedó incautada.
Pero además, se corrió el velo sobre 11 comercios, empresas de logística y distribución involucrados.