Se quemó la casa de un bombero sanjuanino
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Habían dejado a dos de sus hijos solos. Los vecinos intentaron apagar las llamas pero cuando
llegaron los bomberos la casa estaba prácticamente destruida,
El fuego destruyó casi totalmente la casa de un bombero en Chimbas, San Juan, durante la mañana de
ayer, según se conoció hoy. El damnificado tiene siete hijos, de los cuales dos estaban solos en la
vivienda cuando comenzó el fuego. Sus vecinos colaboraron pero las llamas avanzaron rápidamente.
El cabo José Gramajo, que lleva más de quince años como bombero, estaba trabajando en un
adicional. Su mujer, Edith Álvarez, había ido con su beba de un año hasta la escuela y después al
supermercado. Sus cuatro hijos más grandes no estaban y sólo quedaron en la casa dos de sus hijos
pequeños Enzo, de 12, y Raquel, de 6 años.
Los pequeños pudieron escapar del fuego pero la casa ubicada en Gobernador Rojas al 1441 en
Villa Chiconi, Chimbas, quedó destruida casi por completo.
Según informó Diario de Cuyo, el varón dormía y la nena estaba despierta. Los policías creen
que la niña estaba jugando y quemó un papel, lo que habría generado el incendio.
"Ella me cuenta que el fuego empezó en la pieza, pero dice que no hizo nada. A lo mejor tiene
miedo de contarme", explicó la madre, Edith.
Antes de las 10 comenzó la humareda. Un vecino del bombero, José Molina, relató a Diario de
Cuyo que "me lo encontré a Enzo y a su hermanita que venían descalzos y asustados corriendo por la
calle. Él me avisó que se estaba quemando la casa".
Molina y otros vecinos patearon la puerta y la ventana hasta que entraron a la casa de los
Gramajo. El fuego ya empezaba a ganar las dos piezas, el comedor y la cocina. Unas personas
trajeron matafuegos, mangueras y baldes para tirar agua.
Rescataron la heladera, un colchón, una mesa, algo de ropa, un viejo ventilador y el TV casi
derretido. Todo lo demás se quemó, hasta el techo. Las dotaciones de Bomberos llegaron para evitar
que la casa se destruyera por completo.
"Cuando yo venía vi el camión de bomberos, ahí me di cuenta que era mi casa", contó Edith. Al
cabo Gramajo le avisaron por teléfono, pero llegó cuando ya no podía hacer nada.
El municipio, la parroquia y los policías prometieron ayudar a Gramajo y a su familia.
